Chloé lleva este cómodo conjunto
de minifalda y minitop de hilo egipcio en gradación de verdes kelly-manzana con
pedrería. A juego, un bolso verde de hilo egipcio y florecitas para colgar al
hombro. Muy adecuado para cualquier tarde de un día de verano.
domingo, 30 de abril de 2017
sábado, 15 de abril de 2017
Diario de una Nancy de los 70
Querido diario:
¡Estoy
fascinada! ¡Hoy he conocido a la mujer más guapa del mundo! Desde que la ví
quedé maravillada por su belleza y todavía siento que ando sin tocar el suelo, creo
que voy a quedar embelesada viva a perpetuidad. Tengo que contártelo.
Ella
es… es… cómo te diría yo,… ¡perfecta! ¡solo perfecta! Es alta, delgada, pero no
delgada como la María del Mar, esa niña del bloque tan chivata y blancucha como
la leche que siempre se pone a lloriquear, no. Ella es delgada y bronceada,
atlética, elástica, tiene unos ojos azules enormes y una sonrisa luminosa que
le llena toda la cara y lo mejor de todo, pero lo mejor de todo, es su pelo.
¡Oh, su pelo! ¡Su pelo es sencillamente divino! Tiene una frondosa melena rubia
peinada a capas que caen como una cascada derramándose sobre sus hombros, capas
que parecen tener vida propia porque, haga lo que haga, siempre vuelven a caer
con gracia alborotada y en el mismo lugar donde estaban enmarcando su hermoso
rostro. Y se mueven, te digo que se mueven, porque esta mujer tan guapísima
tiene un trabajo bastante ajetreado.
Se llama Jill, Jill Munroe, y es
detective privado.
Mi
Jill es muy valiente porque hoy se ha enfrentado con toda una banda de mafiosos
a los que ha dejado k. o. de dos patadas y unas cuantas llaves de kárate, y
todo esto con los tacones puestos. Bueno, ella y sus dos compañeras, Sabrina y
Kelly. Y las tres juntas se llaman Los ángeles de Charlie, Charlie es su jefe,
y les da misiones que ellas tienen que cumplir, y nosotras vemos sus aventuras
por la tele, porque Los ángeles de Charlie es la serie favorita de la Eva y de
la Elena, que hoy me he enterado.
Fue
tan inesperado, porque estábamos jugando las cuatro juntas tan tranquilas, es
decir, la Elena, la Eva, la Nancy de la Elena y yo cuando, de repente, la Eva
ha gritado: “¡que son las siete, que ya son las siete! ¡corre!” y han salido
las dos disparadas como un cohete y se han sentado en el sofá delante de la
tele, y allí se han quedado, petrificadas y sin pestañear toda la hora que ha
durado el capítulo, pero vamos, en la misma postura en la que se sentaron al
principio, que no movieron ni medio dedo, y en silencio reverencial, yo creo
que ni respiraban no se les fuera a escapar algún detalle. Como si no hubiera
niñas. Lo mismo.
viernes, 14 de abril de 2017
Vestido DALIA
A Lesly le sienta muy bien el color rojo. Hoy se puso este sencillo vestido rojo con rositas y lazo que conjunta
con una preciosa capita corta con rositas, por si refresca. También usó su bolso
rojo con botón de flor y sandalias con lentejuelas.
sábado, 8 de abril de 2017
Vestido FRESAS CON NATA
Para ir de picnic Lesly eligió
este tierno vestidito de hilo egipcio en gradación de rosas con lazo de
organza, rosita y perlas. Se acompaña con un bolsito de hilo egipcio y chal de
hilo rosa y blanco.
Lo estaba pasando tan bien que
costó mucho que posara quieta para hacerle las fotos. Al final se escapó
corriendo y se fue a jugar con sus amigos.
sábado, 25 de marzo de 2017
Diario de una Nancy de los 70
Querido diario:
No
te vas a creer lo que ha sucedido, ¡uy, cuando te cuente! No sé ni por dónde
empezar, todavía estoy en shock. Me siento como las heroínas de esas novelas
decimonónicas que lee la Maribel, que un día son reinas y señoras en la corte
de un poderoso rey y al día siguiente son arrojadas al arroyo y mendigan
descalzas un pedazo de pan lamentando su destino. Igualita.
Bueno,
no tanto, pero es para que te hagas una idea.
No,
no te preocupes que no he vuelto al altillo del armario, aunque qué quieres que
te diga, ganas de esconderme sí que me dieron cuando pasó lo que pasó y
apareció quien apareció.
¿Y
quién apareció, eh, quién apareció? Pues la que menos me esperaba, que es que
yo ya ni me acordaba de ella, que no te lo vas ni a creer, ni yo todavía me lo
creo tampoco. Te cuento, te cuento como fue, que te vas a caer de espaldas.
Pues
ayer, al anochecer, la familia salió un rato al bar de los hermanos Campos a
tomar el fresco en su terraza después del día tan caluroso que hizo, y yo me
quedé en casa. A mí no me llevan, pero es para que no me manche, no porque no
me quieran, que yo soy todo para la Eva, lo más importante en su vida. Como te
iba contando, estaba yo tan tranquila en compañía de los demás juguetes del
cuarto cuando de repente, se hizo un murmullo y un “¡Ooooooooh!” de admiración
y yo, “¿qué pasa, qué pasa?”, que todavía no veía lo que pasaba, y todos “qué
guapa, qué mona es esta chica, y siempre tan bien vestida, qué estilo, qué
clase tiene, es que va siempre de punta en blanco” y de repente, veo que entra
por la puerta: ¡La Lesly!
¡Era
la Lesly!
Mi
hermana pequeña. Sí, esa, ni más ni menos.
domingo, 19 de marzo de 2017
Vestido blanco y rosa ILUSIÓN
A Lesly le encanta este vestido
corto de lana con rositas, margaritas de guipur, perlitas y tira bordada, con
sandalias blancas con perlitas a juego. Siempre lo usa con esta cinta de satén
con corazones y rosas en el pelo.
Infantil y tierno, muy adecuado
para celebraciones matinales.
domingo, 12 de marzo de 2017
Diario de una Nancy de los 70
Querido
diario:
Aquí estoy de nuevo, contándote
mi día, tan bueno como el de ayer, si eso es posible, aunque empezó regular,
todo hay que decirlo, porque en el desayuno la Carmencita se derramó encima el
vaso de leche con Nesquick y se armó la marimorena, y todo porque quiso
quitarle una galleta María a la Eva, que se estaban peleando las dos por ella,
yo no sé por qué, porque había más, pero así son ellas, y en el forcejeo y el
tira y afloja, el vaso salió por los aires, pero que voló de verdad, te lo juro,
que se lo echó encima y la leche acabó en su pijama y el vaso hecho trizas por
el suelo de la cocina. No veas qué guarrada, todo lleno de cristales y leche
con chocolate y galletas migadas, (menos mal, pero menos mal, que la Eva me
había dejado encima de la lavadora, bien lejos de ellas y no me salpicó una
gota, me entran sudores nada más pensar que se me hubiera manchado mi lindo
vestido de bambula). Y la mamá se enfadó, lógico, y decía que eso no eran dos
niñas, que eran dos salvajes y que la iban a matar a disgustos, que ya desde
por la mañana dando guerra, que qué ganitas tenía de que empezara de nuevo el
colegio “pa” perderlas de vista siquiera por unas horas, y que qué habría hecho
ella para merecer esto…, en fin, lo normal, lo que se suele decir en estos
casos, luego repartió un par de tortazos y ahí todas se quedaron más
tranquilas, que nos fuimos a la modista la mar de relajaditas, no sin que antes
la mamá les hubiera dado estrictas instrucciones de que no comentaran el
incidente de la galleta delante de la modista ni de la mamá de la Elena, porque
parece ser que en casa de la Elena nunca se derrama ni se rompe nada, todo está
impecable siempre, ni las niñas se pelean jamás de los jamases y la mamá no
tiene necesidad de enfadarse y por eso no se despeina nunca, que va siempre como
recién salida de la peluquería, y nunca gritan ni dan una voz más alta que
otra, no como nosotras, y dijo que como a alguna se le escapara algo se iba a
quedar sin vestido y sin feria, y en el caso concreto de la Eva la amenazó con
volverme a guardar en el armario, esta vez para siempre ¡A mí! ¡Que qué culpa
tengo yo de lo que pasó! A mí por qué me mete si yo no como galletas, bueno, ni
galletas ni ninguna otra cosa, que soy una muñeca, pero eso, que yo no hice
nada. Me entraron escalofríos solo de pensarlo y recé intensamente para que eso
no pasara.
Y por fin, llegamos a casa de la
modista ¡Sí, a la modista!
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